domingo, 1 de junio de 2008

La nieve que duele

¡Qué nieve esa nieve tan blanca, tan pura!
Juega con el paisaje para darle hermosura.
Es un deleite ver la estampa imponente
de un distancia que entre acuarelas
se observa matizada con tonos diferentes.
Pero... ¡Me duele!
Pienso en un niño sin un abrigo... y ¡Me duele!
Veo al mendigo de una calle cualquiera
pasar la noche desguarnecido
quizás cubierto con cartones antiguos.
...¡Duele!
Veo a la madre con hambre y frío
tratando de que sus hijos se adormezcan
con la pancita vacía, lavada por un mate cocido.
...¡Duele!
Veo al papá encendiendo un brasero
pretendiendo dar calor al hogar
con un combustible que puede ser un arma mortal.
...¡Duele!
Y veo a los ancianos encerrados en un cuarto
con un calentador que simula estar apagado
esperando que pasen los días en un sin fin solitario.
...¡Duele!
Veo la indiferencia de la gente
que se embelesa con el paisaje diferente
de esa nieve tan blanca, tan pura
sin pensar en que hay almas sufridas
que esperan una mano extendida...
...¡Me duele!


Alejandra Oviedo

(me llegó x mail, no se cómo ni de quién, pero que suerte que me llegó!!)

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